“La sexualidad en el proceso de recuperación de la enfermedad del alcoholismo”

La sexualidad es un aspecto central de nosotros como seres humanos, esta presente a lo largo de toda nuestra vida y esta conformada desde el sexo, las identidades y los papeles de género, erotismo, placer, intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Podemos experimentarla y/o vivirla a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, roles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, esto no quiere decir que cada una se vive o se expresa siempre. Debido a que nuestra sexualidad es un aspecto central en nuestra especie, la salud sexual es de vital importancia la cual tiene que ver con un estado de bienestar físico, mental cultural y social en relación con la misma, una persepcion o bien, enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia.

En lo que respecta al Alcoholismo, Trastornos de Uso de Sustancias (TUS) y sus múltiples comorbilidades resulta necesario hablar de cómo funciona nuestro cerebro ya que toma un rol importante en la comorbilidad de estos trastornos y la sexualidad. Para efectos de la comprensión de su función y la relación que implican dichos trastornos con la sexualidad, nuestro cerebro se constituye por millones de células llamadas neuronas y su función principal es percibir y transmitir información entre neurona y neurona de lo que sientes y de lo que haces, de tus sentimientos, emociones y conductas, además otras funciones especializadas como el juicio y la razón. El cerebro está dividido por áreas anatómicas con actividades especializadas, en cada una de ellas existen combinaciones diferentes de neuronas y también de neurotransmisores. Es por ello que, cuando una persona consume alguna sustancia adictiva llámese droga o alcohol, se pueden producir cambios en las funciones del cerebro que se pudieran traducir en conductas inadecuadas. Una persona con esta enfermedad o las antes mencionadas (TUS), cuenta con importantes rasgos de su personalidad que, aunque todos como seres humanos no estamos exentos de vivirlas, en este preciso caso o bien, utilizando el lenguaje empleado en las comunidades anónimas, estos rasgos muy característicos en el alcoholismo, TUS y sus comorbilidades, tienen el nombre de defectos de carácter. La personalidad adictiva la conforman el conjunto de defectos de carácter los cuales son estos rasgos negativos que infieren en las relaciones que la persona tiene consigo misma y con los demás, así como también impiden o dificultan el desarrollo de su madurez, responsabilidad y honestidad.

Todos los defectos o bien rasgos de carácter tienen una base de miedo, miedo de algún tipo de sufrimiento o dolor ya sea experimentado o imaginario y en la mayoría de los casos aparece relacionado el egocentrismo. Es importante identificar como trabajo personal cuales podrían ser nuestros principales defectos de carácter, la ingobernabilidad; ante la incapacidad de respetar reglas, soberbia; generando inconciencia de enfermedad, impidiendo la oportunidad de tratamiento, irresponsabilidad; la cual es evidente en su aspecto, en el descuidado tareas de orden cotidiano, ausentismo escolar o laboral etc. Si entonces partimos de un conjunto considerable defectos de carácter, sumamos un consumo recurrente de sustancias, y descuido o negligencia en la salud sexual, se pone en riesgo la vida y se sufren las consecuencias de una vida dirigida en ingobernabilidad, soberbia, irresponsabilidad acompañada de un consumo activo, a lo que puede provocar relaciones sexuales carentes de conciencia, respeto, o bien la exposición a situaciones de riesgo que pongan en peligro la vida, tanto a enfermedades de transmisión sexual o bien, debido a la inconciencia e impulsividad que lleve a situaciones vulnerables, también, daños en la dignidad he integridad de la persona, en donde, a partir de mi propia experiencia profesional en el sector salud específicamente en el área de patología dual, tratamientos y reinserción social de TUS y sus comorbilidades, son muchas las historias donde desde la entrevista inicial, cada abordaje en sesión e información obtenida para formular la historia clínica del paciente; innumerables ocasiones he constatado la mención al intercambio sexual para el suministro de sustancias, la desinhibición debido a la ingesta que lleva a la vulnerabilidad del cuerpo y la esencia de la persona, el daño no solo al cuerpo si no al espíritu mismo por así decirlo, debido a la degradación física y la incapacidad de establecer límites o simplemente anteponer el respeto y el valor a la vida.

Esto último, estos detalles tan íntimos y llenos de valentía al exponerlos en un proceso de recuperación, serán de fundamental y vital importancia trabajarlos día a día de manera integral, por medio de atención médica, comunidades de autoayuda, como lo es el caso de Alcohólicos Anónimos, apadrinamiento (como lo es sugerido en los grupos), recordando que un apadrinamiento jamás podrá ni deberá ser considerado como una terapia, a lo que nos lleva a agregar también atención psicológica, y conforme más sea la atención, conciencia de enfermedad y comprensión de los acontecimientos, mejor pronóstico y calidad de vida se obtendrá a pesar de ser el alcoholismo una enfermedad crónica, progresiva y mortal.

 Toda persona merece y debe tener acceso a información en salud sexual, alcoholismo, abuso de sustancias y oportunidades de prevención para ambas. Es evidente la desinformación a pesar de vivir en una era digital en ambas áreas, es irrelevante el nivel socioeconómico, la adicción como tal, afecta a la persona que consume, a sus familiares, y a toda una sociedad, es un problema de salud, que merece ser atendido como tal, no abordarlo, garantiza un problema mayor.

 En la práctica, es triste observar cómo profesionista y como ser humano, el deterioro, la perdida de dignidad, la ausencia de valores, la devaluación al cuerpo, los daños a sí mismo como a sus allegados, la incapacidad de pedir ayuda, el consumo a pesar del daño, de lo evidente, la total intención de muchos a iniciar procesos de recuperación y abortarlos inmediatamente al generar una mínima conciencia de enfermedad, al recordar los daños como también el miedo a la reparación de los mismos. Personalmente, lo más lamentable es de alguna manera saber que muchos de estos pacientes no continuaran un tratamiento o cualquier proceso de recuperación, a lo que su pronóstico además de no ser favorable, pone en riesgo su vida y la de otros. El consumo de sustancias y la sexualidad no solo van de la mano para un acto sexual, están relacionados en situaciones deplorables como lo es el intercambio de consumo a través del cuerpo, sobre todo el riesgo inminente en mujeres, las consecuencias a nivel físico y emocional, la exposición y señalamiento en el ámbito social, lo cual, sin importar país, religión, costumbres, el estigma daña, al igual que la ignorancia y la desinformación a personas que sufren enfermedades de orden sexual o de consumo de sustancias.

Después de escuchar a una persona hablar de su vergüenza, de sus daños, de cómo su familia era consciente no sólo de su consumo, sino también de su promiscuidad y exposición sexual en su consumo activo, me hizo una pregunta, ¿Cómo aprendes a vivir una sexualidad sana después de tanta degradación?, recordé una oración anónima que se menciona al finalizar las juntas de alcohólicos anónimos, que habla sobre la necesidad de serenidad para poder aceptar las cosas que no se pueden cambiar, valor para cambiar aquellas que si es posible, y sabiduría para reconocer la diferencia, ese día, y hoy, esa es mi respuesta, serenidad, valor y sabiduría.

La literatura de alcohólicos anónimos menciona que uno de cada diez personas logra una vida en recuperación manteniéndose en un programa de sobriedad. Espero estás líneas puedan ser un recurso de apoyo, o bien, información precisa para quien lo necesite, y pueda de alguna manera honrar a todas aquellas personas que el día de hoy no pueden compartirnos su testimonio, que su ausencia  es mencionada en estadísticas de adicciones o de sexualidad, que sus desenlaces han sido cárceles, hospitales, o la muerte, a todas aquellas personas que el día de hoy su voz no es escuchada y es recordada a través de los miembros que continúan en el camino de recuperación permanente, a todas aquellas familias que han luchado por un familiar a pesar de los prejuicios sociales, que han apoyado en el proceso de rehabilitación, recuperación como de reinserción social. 

Reitero, el Alcoholismo, Trastornos de Uso de Sustancia (TUS), Patología Dual y la Sexualidad, son problemáticas graves en la salud pública, no abordarlos como tal, es garantizar un problema mayor.

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